
Brasil, México, India, Estados Unidos, Indonesia, Chile, China, Alemania y Sudáfrica se mantuvieron entre los países con más incidentes reportados durante 2025. Ecuador también registró un aumento de la actividad delictiva asociado a la intensificación de la violencia organizada en corredores logísticos costeros. Esto según un reporte elaborado por BSI Consulting y TT Club.
De acuerdo con el análisis, “el robo de carga ya no es solo un problema de seguridad”, sino también “un problema de resiliencia de la cadena de suministro, de riesgo operacional, de riesgo tecnológico y, cada vez más, de continuidad del negocio”.
Los productos alimenticios y bebidas encabezaron nuevamente la lista de cargas sustraídas, seguidos por productos agrícolas, electrónicos, autopartes, materiales de construcción y metales. El informe también identificó un aumento en los robos de productos farmacéuticos en India y minerales de tierras raras en China, reflejando cómo las organizaciones criminales siguen de cerca las condiciones del mercado global. “Cuando el valor de mercado aumenta, el riesgo de robo también”, señala el reporte.
Transporte terrestre, el más afectado
De acuerdo con BSI Consulting y TT Clube, a nivel global, el transporte terrestre concentró cerca del 70% de los robos de carga registrados en 2025. No obstante, el estudio advierte sobre un incremento significativo de los delitos vinculados al transporte ferroviario, especialmente en Estados Unidos, donde grupos organizados ejecutaron ataques coordinados contra trenes de carga en California y Arizona.
Según el documento, algunas operaciones incluyeron sabotajes a la infraestructura ferroviaria, daños a sistemas de frenos y señales, además del uso de vigilancia armada durante los robos. El informe sostiene que “esto ya no es criminalidad aleatoria”, sino “crimen organizado de cadena de suministro operando con planificación, inteligencia y coordinación logística”.
Evolución criminal
El robo de carga está evolucionando hacia esquemas más organizados, tecnológicos y adaptativos, afectando cada vez más la resiliencia de las cadenas de suministro globales. Es así como los grupos criminales ya no solo apuntan a bienes específicos, sino también a vulnerabilidades operacionales, plataformas digitales de transporte, procesos de verificación y productos cuyo valor aumenta debido a disrupciones logísticas, tensiones geopolíticas o restricciones comerciales.
El reporte también identifica un aumento de amenazas vinculadas a plataformas digitales de intermediación de carga y load boards. Los delincuentes utilizan herramientas de extracción de datos, identidades falsas, documentación fraudulenta e inteligencia artificial para interceptar envíos mediante recogidas ficticias o esquemas de doble intermediación.
En varios casos documentados, los grupos criminales crearon perfiles falsos de compañías de transporte y suplantaron identificaciones legítimas de operadores logísticos para retirar bienes antes de desaparecer con la carga. En ese contexto, el informe indica que la ciberseguridad y los controles de verificación de identidad están cada vez más relacionados con la seguridad de la carga.
En Europa, Alemania, Italia, Reino Unido, Francia y España registraron el mayor número de incidentes. El reporte destacó el uso creciente de esquemas de suplantación de operadores logísticos y el impacto de la falta de estacionamientos seguros para camiones, especialmente en Reino Unido.
En Asia, el panorama mostró características distintas. Cerca de la mitad de los incidentes ocurrió en centros de almacenamiento y de producción, mientras que el 36% estuvo relacionado con camiones. El informe también advirtió sobre vulnerabilidades multimodales en puertos, vías fluviales interiores y transferencias ferroviarias.
Además, el documento reportó un aumento de los incidentes de piratería en aguas asiáticas, particularmente en el Estrecho de Malaca y Singapur, donde se registró un incremento interanual de los casos.
En Sudáfrica, el estudio volvió a identificar altos niveles de robos en tránsito, secuestros de camiones y participación de redes criminales organizadas. Entre ellas, mencionó a las denominadas blue light gangs, grupos que utilizan tácticas de suplantación y engaño para interceptar vehículos de carga.
El informe concluye que los modelos tradicionales de gestión de riesgos están quedando rezagados frente a la velocidad con que evolucionan las amenazas. “Los criminales se están adaptando más rápido que las cadenas de suministro”, resume el análisis.
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