

Cosco Shipping declaró que el plan de la administración Trump de imponer gravámenes a los buques chinos que arriben en puertos estadounidenses erosionarán la estabilidad del comercio mundial y las cadenas de suministro. La respuesta de la línea naviera marcó la primera reacción del sector marítimo de la nación asiática, después de que la Oficina del Representante del Comercio de Estados Unidos (USTR) presentara su plan para imponer gravámenes a las naves construidas y de propiedad china.
“Estas acciones amenazan con socavar la seguridad, la resistencia y el funcionamiento ordenado de las cadenas industriales y de suministro mundiales”, dijo Cosco en un comunicado. La línea naviera es una de las principales propietarias y controladoras de buques de todas las clases, clave para el transporte transfronterizo de bienes y cargas, incluidos tanqueros, gaseros y portacontenedores.
En tanto, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino declaró que Pekín tomaría todas las medidas necesarias para defender sus legítimos derechos e intereses.
Cabe recordar que la última propuesta estadounidense se suavizó con respecto a una versión anterior, pero mantiene la presión sobre los operadores y astilleros chinos. Los analistas, entre ellos Omar Nokta, director general de Jefferies LLC, han dicho que, aunque el plan revisado no alterará la forma en que se fijan las tarifas en el mercado mundial del transporte marítimo, Cosco corre el riesgo de perder cuota de mercado.
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