
La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán podría generar presiones inflacionarias adicionales y aumentar la incertidumbre económica global deteneiendo el crecimiento y generando un alto nivel desempleo, conformando un cuadro de estanflación, según advirtieron economistas de Economist Intelligence Unit (EIU) En el marco del webinar “Middle East conflict: implications from a US perspective”.
Al iniciar la presentación, la economista jefe de EIU, Constance Hunter, explicó que el conflicto está escalando con una rapidez considerable. “Creemos que lo que está ocurriendo en Medio Oriente tiene lo que llamaríamos un radio de impacto creciente. Los vectores a través de los cuales esto afectará a la economía global continúan ampliándose”, señaló. En ese contexto, advirtió que la evolución económica dependerá en gran medida de la situación en una de las rutas energéticas más importantes del mundo: “Las perspectivas para la economía dependen realmente de cuándo se reabra el Estrecho de Ormuz”.
Por su parte, el director regional para las Américas de EIU, Chris Varvares, comentó que el conflicto impacta a la economía global a través de dos canales principales: “El primero es la restricción en la oferta de petróleo [y su consecuente alza de precio]… mientras que el segundo es el aumento de la incertidumbre que trae consigo el estallido de una guerra”, afirmó. “Estas dos cosas desencadenan un impulso estanflacionario que se esperaría reduzca el crecimiento y eleve la inflación”.
El economista subrayó además la importancia estratégica del Estrecho de Ormuz para el mercado energético global. “Aproximadamente entre el 20% y el 25% del petróleo crudo y de los productos derivados del petróleo a nivel mundial transitan por el Estrecho de Ormuz”, explicó, destacando que cualquier interrupción prolongada en ese corredor tendría efectos significativos en los precios internacionales de la energía.
En el escenario base que maneja EIU, el conflicto se mantendría relativamente acotado y permitiría que el flujo de petróleo se normalice en las próximas semanas. Sin embargo, escenarios de escalada podrían generar aumentos mucho más pronunciados en los precios del crudo, con efectos inflacionarios adicionales. Varvares explicó que incluso incrementos relativamente moderados del petróleo pueden tener impactos medibles en los precios: “Una regla general útil es que cada aumento del 10% en el precio del Brent implicaría un alza adicional de 3,3% en el componente energético del IPC, lo que se traduciría aproximadamente en un aumento de 0,3 puntos porcentuales en el índice general”.
En ese contexto, la política monetaria también podría verse afectada. El economista principal global de EIU, Josh Bailey, señaló que el aumento de la inflación podría obligar a la Federal Reserve a retrasar parte de los recortes de tasas previstos. “Ahora esperamos que las tasas de interés se recorten solo una vez este año, muy probablemente en el cuarto trimestre”, explicó.
Bailey añadió que, hasta ahora, la reacción de los mercados financieros ha sido relativamente contenida considerando la magnitud del conflicto, señalando que “el S&P 500 ha caído alrededor de un 1% desde que comenzaron los ataques”.
Uno de los factores que ha moderado el impacto financiero es el rol del dólar y de los bonos del Tesoro como refugio en momentos de tensión global. “Cuando el mundo está en crisis, las personas se refugian en activos estadounidenses”, explicó, lo que ha contribuido a contener parte de la volatilidad financiera.
Los economistas también señalaron que Estados Unidos cuenta con algunos factores estructurales que amortiguan el impacto directo del shock energético. Tras la expansión de la producción de shale, el país se ha convertido en exportador neto de energía. Sin embargo, los analistas advirtieron que el mayor riesgo proviene del posible contagio financiero y de un deterioro de la confianza económica global.
Hunter concluyó que el balance de riesgos para la economía global sigue inclinado hacia escenarios negativos, advirtiendo que: “Los riesgos inflacionarios están asimétricamente inclinados al alza, lo que podría desatar este círculo vicioso negativo de estanflación”.
Impacto en la industria maritima
Más allá de sus implicancias macroeconómicas, la evolución del conflicto está siendo observada de cerca por la industria marítima. El Estrecho de Ormuz es un punto crítico para el tránsito de hidrocarburos y productos energéticos, por lo que episodios de tensión prolongada podrían alterar patrones de navegación, elevar costos logísticos y de fletes, generar presión adicional sobre las ya estresadas cadenas de suministro globales y al dificultar el consumo, disminuir el volumen de demanda en el sector marítimo portacontenedor.
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