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Descarbonizar la industria del transporte internacional es una tarea titánica, tanto por el volumen de la flota como por la complejidad de dejar atrás los combustibles fósiles por alternativas que cumplan con todos los requisitos actuales: abundancia, disponibilidad, compatibilidad, costos y libre de emisiones. Así, el reporte “The Potential of E-fuels to Decarbonise Ships and Aircraft,” publicado por el Foro Internacional de Transporte de la OCDE, examina el potencial de los electrocombustibles (e-fuels) tanto para el transporte marítimo como aéreo.
Electrificación del shipping
“Combustibles como hidrógeno, amoníaco, e-metanol e incluso e-jet fuel pueden ser producidos a partir de energías renovables y materias primas y hasta más económicas”, postula el análisis, que busca identificar los desafíos y oportunidades relacionadas con las tecnologías de producción y las materias primas disponibles para identificar prioridades y maximizar las reducciones de emisiones. De este modo, el estudio identifica dos tipos de electrocombustibles: los carbonados –como el e-jet fuel y el e-metanol—y los no carbonados –como el amoníaco y el hidrógeno. Los primeros son compatibles con la mayoría de los vehículos y tecnologías existentes mediante modificaciones menores, pero su desventaja radica en su alto costo de producción; mientras que los segundos son más fáciles y económicos de producir, pero requieren mayor experticia en su manejo y utilizan tecnologías más complejas y costosas de implementar, lo cual haría que su adopción masiva fuese más lenta.
Así, los favoritos para el shipping son el hidrógeno, el e-metanol y el amoníaco. Aun cuando ninguno de estos combustibles produce emisiones de CO2, no están exentos de otros gases y ventajas y desventajas asociadas a su uso. Por ejemplo, el hidrógeno es altamente inflamable y debe ser almacenado en tanques especiales a bajísimas temperaturas, o el amoníaco, que conlleva altos riesgos ambientales e incluso para la salud humana en caso de un derrame.
Desafíos y oportunidades
En cuanto a los desafíos, tanto el transporte marítimo como el aéreo enfrentan las mismas barreras al buscar opciones a los combustibles fósiles: materias primas, tecnología de producción, costos, despliegue logístico, tecnología de uso, precio en el mercado.
Mientras que los combustibles fósiles están exentos de impuestos para la industria del transporte, lo que los hace altamente competitivos y es una desventaja para combustibles limpios que no gozan de ese beneficio tributario, perdiendo competitividad por su alto costo. Sin embargo, la mayor complejidad en la adopción masiva de los electrocombustibles, sería el transporte del combustible. En el caso del hidrógeno, por ejemplo, se necesitarían tanques especializados, y el amoníaco requeriría un manejo especial para evitar derrames que podrían tener graves efectos ambientales.
En cuanto a condiciones para el manejo, costos y funcionalidad, el e-metanol (exactamente igual que el metanol convencional pero producido con materias primas renovables) sería el mejor candidato para reemplazar los combustibles fósiles en el shipping, ya que es compatible con la infraestructura y tecnología presentes, sin necesidad de grandes modificaciones, además de poder utilizarse como combustión o como baterías.
Recomendaciones
El ITF recomienda implementar ciertos incentivos, como una lista de precios de carbono para el shipping y la aviación. “Actualmente hay poco incentivo financiero para los operadores para que busquen combustibles alternativos debido a sus altos costos”, lee el reporte. Otra medida es contar con el apoyo de los gobiernos para la producción de estos electrocombustibles, junto con promover una capacidad masiva de energías renovables para asegurar volúmenes a precios competitivos frente a los combustibles fósiles.
Por MundoMaritimo
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