
El cierre del estrecho de Ormuz en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente está afectando el comercio energético y petroquímico global, con interrupciones relevantes en el suministro de gas licuado de petróleo (GLP), nafta y gas natural licuado (GNL), según análisis publicados por Drewry.
De acuerdo con la consultora, el bloqueo del paso marítimo ha interrumpido cerca del 40% del suministro mundial de GLP, con efectos particularmente sensibles en Asia, donde este combustible se utiliza ampliamente en el consumo residencial. En el caso de India, el GLP es uno de los principales combustibles domésticos para cocinar, lo que mantiene la demanda relativamente estable incluso frente a problemas de oferta.
Frente a este escenario, el gobierno indio adoptó medidas para administrar el abastecimiento, entre ellas limitar las entregas al sector petroquímico a alrededor del 65% de los niveles normales, priorizar el consumo residencial y solicitar a las refinerías locales aumentar la producción mientras las empresas petroleras buscan cargamentos alternativos.
Drewry señaló que “una posible interrupción en los embarques de nafta y GLP desde el Golfo Pérsico crearía importantes déficits de materia prima, presionando a los productores petroquímicos”. Según la consultora, esto podría traducirse en reducciones en las tasas de operación de plantas y alteraciones en el comercio petroquímico internacional.
Impacto en la industria petroquímica
El Estrecho de Ormuz también concentra cerca del 24% del suministro mundial de nafta, otro insumo clave para la industria petroquímica. Una interrupción prolongada del tránsito podría afectar especialmente a Asia, donde numerosas plantas dependen de importaciones de este producto.
La escasez de GLP y nafta ya ha generado declaraciones de fuerza mayor y detenciones planificadas de plantas petroquímicas en Asia, lo que, según Drewry, refleja que “la industria petroquímica global enfrenta circunstancias críticas debido al aumento de los precios de las materias primas o a la escasez de suministro que obliga a detener la producción”.
Además de los impactos industriales, el escenario podría afectar el transporte marítimo regional. Los itinerarios intra asiáticos de buques petroquímicos podrían experimentar disrupciones, con algunas naves quedando inactivas. Aunque las tarifas de fletamento por tiempo para tanqueros de menor tamaño suelen variar mensualmente, la duración del conflicto podría incidir en su evolución.
Menores embarques GNL en Catar
El conflicto también ha afectado el comercio de gas natural licuado (GNL). Datos de seguimiento AIS analizados por Drewry muestran que Catar cargó solo siete buques tanque GNL en la semana 10 (finalizada el 6 de marzo), muy por debajo del promedio habitual de 18 a 20 cargamentos semanales.
La caída se relaciona con la declaración de fuerza mayor en la producción de GNL en Catar el 4 de marzo y con los riesgos de tránsito asociados al Estrecho de Ormuz. Pese a ello, se registraron algunas operaciones de carga, mientras que los volúmenes en Emiratos Árabes Unidos se mantuvieron estables y los de Omán aumentaron.
Según Drewry, si se produjera un bloqueo completo del suministro catarí, las pérdidas semanales podrían alcanzar 12.000 millones de tonelada-milla, cifra que ascendería a 45.000 millones de tonelada-milla en un mes y a más de 490.000 millones de tonelada-milla en un año. En ese escenario, más de 840 operaciones de embarque en buques metaneros podrían verse interrumpidas, dejando a numerosos buques sin actividad.
Aunque parte de la oferta podría compensarse mediante envíos desde Estados Unidos, Rusia, Australia, Canadá y África, la consultora advierte que reemplazar más de 70 millones de toneladas de suministro durante el resto del año sería imposible.
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