
El uso de sistemas de limpieza de gases de escape (EGCS), conocidos como scrubbers (o depuradores de gases de escape), continúa expandiéndose en la flota mundial como una estrategia para cumplir con los límites de azufre establecidos en el Anexo VI del convenio MARPOL. Sin embargo, la aseguradora marítima Gard reportó una serie de incidentes técnicos asociados a estos sistemas tras analizar reclamaciones registradas desde 2020.
Según el informe, la flota mundial equipada con scrubbers se aproxima a 7.000 buques, lo que representa un crecimiento superior al 60% desde 2020. La mayor adopción se concentra en graneleros, portacontenedores y tanqueros de crudo, y la tendencia continuará con cerca de 1.000 nuevos buques actualmente en construcción que contemplan la instalación de estos sistemas.
Gard señaló que las reclamaciones relacionadas con scrubbers se han concentrado principalmente en el sector de Hull & Machinery (H&M) y reflejan diversos problemas técnicos y operativos. En este contexto, la aseguradora indicó que “los datos de reclamaciones muestran que la entrada de agua es el principal factor de fallas en scrubbers”.
De acuerdo con el análisis, los incidentes vinculados a dicha causa representan aproximadamente 60% de los casos por frecuencia y más del 70% por costo, y suelen originarse en corrosión y fugas en las tuberías de descarga al mar. Estas fallas se asocian a problemas recurrentes como deterioro de recubrimientos, características altamente ácidas del agua de lavado, diseño deficiente o selección inadecuada de materiales.
El segundo tipo de incidente más frecuente corresponde a incendios, que representan 22% de los casos y 26% de los costos. Estos eventos suelen relacionarse con operaciones sin refrigeración, fallas en sistemas de enfriamiento, problemas en compuertas de gases de escape o ingreso de gases calientes al sistema.
El informe también identifica corrosión en tanques de agua de lavado y fallas mecánicas en equipos como sistemas de monitoreo continuo de emisiones (CEMS), bombas o ventiladores. Aunque estas últimas son menos frecuentes, Gard advierte que la confiabilidad de los sistemas de monitoreo es esencial para cumplir con las regulaciones ambientales.
En términos operativos, el estudio indica que 75% de las fallas se produjeron durante la navegación, mientras que 10% ocurrieron durante operaciones en puerto y 12% en astilleros, especialmente durante trabajos de instalación, retrofits o pruebas posteriores.
Gard destacó que, pese a estos incidentes, la frecuencia de reclamaciones vinculadas a scrubbers ha mostrado una tendencia descendente desde 2020. El promedio de los últimos seis años se sitúa en 0,43%, equivalente a aproximadamente cuatro reclamaciones por cada 1.000 buques al año.
Recomendaciones operativas
A partir de los casos analizados, la aseguradora recomienda reforzar la supervisión durante trabajos en astilleros, realizar controles periódicos de sensores y sistemas automáticos, verificar regularmente el estado de válvulas y sistemas de enfriamiento, y efectuar mediciones de espesor en tuberías expuestas a corrosión.
Asimismo, Gard sugiere que navieras y operadores soliciten a los fabricantes información sobre incidentes registrados en otras flotas, con el objetivo de incorporar lecciones aprendidas y mejorar la gestión de estos sistemas a bordo.
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