
El desarrollo de infraestructura portuaria en Colombia está ampliando su alcance hacia el sector energético, con proyectos de regasificación de gas natural licuado (GNL) que buscan responder a la creciente dependencia de importaciones. En este contexto, de acuerdo con un reportaje publicado por Forbes, destaca la Regasificadora del Pacífico, cuya financiación por US$130 millones fue cerrada el 10 de febrero, en una operación liderada por la Financiera de Desarrollo Nacional y BTG Pactual. A este monto se suman US$40 millones de capital aportados por el empresario Óscar Isaza, totalizando una inversión de US$170 millones.
La iniciativa contempla un esquema logístico no convencional, que combina una unidad flotante de almacenamiento (FSU) en Buenaventura- Costa Pacífico de Colombia- con el transporte de GNL mediante barcazas equipadas con isocontenedores criogénicos hacia una planta de regasificación en Buga, conectada al sistema nacional de transporte de gas. Este diseño responde a la ausencia de infraestructura de gasoductos entre el puerto y el interior del país, trasladando el proceso de regasificación tierra adentro.
Según Isaza, el proyecto busca abordar simultáneamente desafíos energéticos y logísticos: “mata dos pájaros de un tiro”, al contribuir tanto a la independencia energética de Buenaventura como al fortalecimiento de la seguridad de suministro en Colombia.
La planta, cuya entrada en operación está prevista entre agosto y septiembre, permitirá importar gas desde múltiples orígenes, incluyendo Estados Unidos, Perú, Argentina, Trinidad y Tobago y Catar. Esta diversificación introduce mayor flexibilidad en un sistema que históricamente ha dependido de la producción doméstica, especialmente de campos como Cusiana y Ballenas.
En este sentido, Isaza subraya la relevancia estratégica de contar con capacidad de importación: “El servicio más costoso es el que no se tiene”, en referencia a los riesgos asociados a la falta de redundancia en el suministro energético.
Más allá de su función principal, el proyecto incorpora elementos que podrían habilitar nuevos desarrollos industriales. El uso del frío generado en el proceso de regasificación abre oportunidades en sectores como centros de datos o procesos productivos especializados, configurando lo que el empresario describe como la llegada de una “industria criogénica”.
El enfoque adoptado replica el modelo utilizado previamente en el desarrollo de infraestructura portuaria, basado en la estructuración temprana de proyectos, la obtención de licencias, la conformación de esquemas financieros con alta participación de deuda y la incorporación progresiva de socios estratégicos. “Yo empaco infraestructura”, resume Isaza, aludiendo a su rol como estructurador de activos complejos.
En este marco, la regasificación se posiciona como una extensión natural de las capacidades portuarias, donde el manejo de flujos logísticos —en este caso, de energía en forma líquida— adquiere un papel central. La integración entre terminales marítimos, transporte intermodal y redes energéticas refleja una tendencia hacia infraestructuras más versátiles y adaptadas a las nuevas demandas del mercado.
Con la ejecución de la Regasificadora del Pacífico, Colombia avanza en la consolidación de un sistema energético más resiliente, apoyado en soluciones portuarias que trascienden el transporte de carga tradicional y se proyectan como nodos clave en la seguridad de abastecimiento.
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