
El tránsito a través del Estrecho de Ormuz alcanzó sus niveles más altos desde los primeros días de la guerra, en medio de aparentes acuerdos de paso seguro entre diversos países e Irán. Durante el reciente fin de semana, 21 buques transitaron por la vía marítima, mientras gobiernos afectados por la escasez energética negocian zarpes de naves, cargamentos y tripulaciones desde el Golfo Pérsico, en un contexto que reafirma la influencia de Teherán sobre el estrecho. De ese total, 13 naves se dirigieron hacia el Mar Arábigo, configurando el mayor flujo en dos días desde inicios de marzo, tras semanas de contracción en el tránsito.
Las naves iraníes continúan dominando el tránsito, pero el domingo 5 de abril un tanquero que transportaba crudo iraquí atravesó el estrecho, luego de que Irán señalara que otorgaría una exención al “hermano Irak”. India —que ha negociado el tránsito de algunos buques e incluso ha recibido gas licuado de petróleo (GLP) iraní por primera vez en años— ha visto ahora pasar ocho de sus buques tanque de GLP.
Aunque el número de buques sigue siendo una fracción de lo que era antes del conflicto, cuando cerca de 135 buques transitaban diariamente, cada vez más países están asegurando el paso. La semana pasada, dos portacontenedores vinculados a China lograron atravesar en un segundo intento. También lo hicieron dos naves asociadas a Japón.
Tanqueros GNL intentan cruzar el Estrecho
No obstante, dos buques tanque de gas natural licuado (GNL) procedentes de Qatar, en el Golfo Pérsico, han cambiado su destino hacia Pakistán tras aparentemente abortar un intento previo de salir a través del Estrecho de Ormuz.
El “Al Daayen” y el “Rasheeda” dieron media vuelta alejándose del estrecho luego de haberse dirigido previamente hacia esa vía marítima, según datos de monitoreo de buques recopilados por Bloomberg, en lo que constituía el primer intento de exportar estos combustibles desde el Golfo Pérsico desde el inicio de la guerra con Irán. Ambos cargaron GNL en la planta de exportación de Qatar a fines de febrero, de acuerdo con los registros de navegación.
Hasta ahora, ningún buque cargado con GNL ha atravesado Ormuz desde que Estados Unidos e Israel iniciaron ataques contra Irán a fines de febrero. No está claro si las naves volverán a intentar cruzar el estrecho, y sus destinos no son definitivos, pudiendo cambiar el puerto de recalada en cualquier momento.
El “Al Daayen” había señalado previamente a China como destino de entrega. El cierre efectivo de esta vía clave, ubicada entre Irán y la península arábiga, ha estrangulado los flujos energéticos hacia los mercados globales, afectando cerca de una quinta parte del suministro mundial de GNL. Otro buque tanque, que aparentemente no transportaba carga, cruzó el estrecho durante el fin de semana.
Cobro de tarifas
Por otro lado, Irán está avanzando en una ley que regula su control del estrecho y las tarifas de tránsito, una medida que formaliza un sistema de pagos particular que ha estado en vigor durante semanas, según los armadores. Si bien Teherán negocia con países aliados, los términos de estos acuerdos siguen siendo opacos. Esto se mantiene incluso cuando los contratos son reconocidos públicamente, como ocurrió con Irak durante el fin de semana. Aún más en los casos en que no está claro qué contrapartes lograron asegurar el paso seguro, como sucede con buques vinculados a Francia y Japón.
La semana pasada, Pakistán recibió una oferta de 20 cupos para evacuar buques desde el Golfo, cifra superior al número de naves que actualmente mantiene varadas tras el Estrecho de Ormuz. El país evalúa alternativas que incluyen asumir la operación de otros tanqueros e incluso eventuales cambios de registro de abanderamiento, con el objetivo de asegurar el abastecimiento de fertilizantes, petróleo y otros insumos estratégicos. En paralelo, buques con vínculos con China, Turquía, Grecia y Tailandia también han concretado tránsitos por la vía.
Hasta ahora, la mayoría de las naves autorizadas ha seguido un derrotero aparentemente definido por Teherán, navegando próxima a la costa iraní. No obstante, un número creciente ha comenzado a optar por la ruta opuesta, más cercana a Omán. En este contexto, el sultanato —que comparte jurisdicción sobre las aguas del estrecho— confirmó el domingo 5 de abril que ha sostenido conversaciones para facilitar la continuidad del flujo marítimo.
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